¡Vete al diablo!
Una tarde de verano, justamente cuando el reloj de la localidad daba 10 campanadas mas dos, Miranda llegó a la ciudad sin nombre, con calles de loza de piedra y edificios de cantera antigua, el lugar donde se dice que el tiempo no pasa, a los pocos pasos de entrar el campanario de la iglesia hizo retumbar sus campanas, pero esta vez fueron 5 campanadas, el viento parecía no soplar y el polvo simplemente se acumula en cada rincón sin que nadie haga nada.
Miranda parecía estar buscando algo, pero ni ella sabía que se sentó en el parque frente a la banca de un viejo que alimentaba a las palomas con penas de esas que abundan en cada casa del pueblo y mientras una de ellas picoteaba su blanca mano, ella se dio cuenta que se estaba perdiendo a si misma en aquel pueblo.
Desesperada Miranda corrió y corrió buscando como salir de aquel lugar pero solo se adentraba mas en el pueblo que aunque parecía pequeño, no tenía fin.
Entre las calles se encontró a aquel hombre de corazón abierto que solo veía fijamente al sol.
-¿Y tu que haces en este lugar?. Preguntó el hombre cuya herida aún sangraba incesantemente.
Miranda no se molestó en escuchar las palabras de aquel hombre solo siguió su camino encontrándose tristes escenas una tras otra: hombres confundidos al borde de la locura, mujeres que como ella estaban desesperadas sin saber a donde ir, ancianos soplando a la nada intentando que el tiempo pase y sobre todo almas desgraciadas intentando el suicidio; pero solo consiguiendo heridas que nunca sanarán y que nunca les darán el regalo de misericordia llamado muerte.
Entre los quejidos, el llanto y el desvarío de aquella multitud se escuchaba el nombre de Rogelio el que si recuerda, que era el único que parecía conocer el origen de aquella ciudad y el único que podría decirle a Miranda Si es que ese es su nombre- su razón de estar ahí.
Miranda caminó tal vez segundos
tal vez años por las calles de aquel pueblo hasta encontrarse con el hombre de los dos sombreros
ese era Rogelio
¿O era Juan?... ¿O era Luis?... no, estoy seguro que era Laura
si era eso.
-¿Quién eres tu?. Preguntó el que si recuerda.
-Me llamo
Carmen
o tal vez era Jorge
o era Leticia
no lo recuerdo la verdad y supongo que ya no importa porque no se que hago aquí.
-Es inútil que te lo diga Miranda. Dijo aquel hombre sonriendo, - Solo eres uno mas en este pueblo, uno mas de tantos a quienes han mandado al diablo, el recuerdo de un amor pasado, eres una pasión que ha cesado, ya no eres nada
Miranda no siguió escuchando, aunque lo hubiese hecho no habría comprendido nada o lo habría olvidado al momento, simplemente siguió su camino sangrando del cuello, de las manos y del pecho, llegando a la plaza con una gran bolsa de penas para alimentar a las palomas, pensando en vació.
Mientras tanto a lo lejos un hombre da un beso apasionado a unos labios rosas.















Comments
Conclusión: que no te besen.
xDD
Omfg tenía años de no leer algo tuyo ya había olvidado el porqué me encantaba cómo escribías.... pues porque escribes genial xDD.
El título.. yo me quedé wtf al principio hahahaha pero ohh al final...
Y no soy buena expresándome xD puf
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If I give my heart to you, I must be sure from the very start, that you would love me more than her.
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